Siesta sui generis

Cuando uno va desde East of Kailash hasta New Friends Colony a pie, puede coger un atajo que cruza las vías de la estación de Okhla para luego seguir por una zona de slums hasta Mathura Road. Pero la primera vez, no me atreví a tentar a la suerte y seguí por Lala Lajpat Marg o algo así, hasta Outer Ring Road. Allí, en lugar de cruzar el flyover con todos los coches, observé, como buen dillivala, que la gente seguía otro camino y por allí me fui. En efecto, hay una especie de cruce ilegal de las vías, o sea paso a nivel sin ninguna barrera, ni señalización, que permite evitar la cuesta arriba y abajo del flyover.

En el camino hacia el paso a nivel ilegal, hay diversas tiendecitas que venden desde productos de higiene personal a calzoncillos marca no-t’hi-fixis. Justo cuando llegué a la vía pasaba el tren de mercancías más largo del mundo, más que el metro de Tokyo. Una cosa larguísima, así que tuve que esperarme un buen rato lo que siempre da para observar que pasa a tu alrededor. A mi izquierda, al alcance de mi mano, un hombre dormía en una especie de pedestal con hierrajos salientes retorcidos. El espacio de su cuerpo se balanceaba sobre la nada, porque el dicho pedestal no tenía la superfície necesaria para cobijar su cuerpo. Pero si esta siesta funambulista ya me sorprendió, lo que me dejó boquiabierto fue que el hombre, digamos pobre, había puesto su cepillo de dientes en un equilibrismo entre los hierrajos y este se sostanía impasible, casi deslumbrante, ante el paso del tren y la espera de la multitud.

Como en casos anteriores no fui suficientemente rápido como para sacar la cámara, así que no ha quedado documento gráfico de esta proeza de la India.