IGI Airport

A Indira Gandhi le hicieron un flaco favor al ponerle su nombre a este aeropuerto. Al menos se lo hicieron hasta hace poco. Las instalaciones del IGI han dado un salto cualitativo impresionante en los últimos dos años. En el 2006 se estaba discutiendo el traspaso a manos privadas de la gestión del aeropuerto y finalmente salió adelante. Dios mío, que le den la India entera a esas manos privadas, porque ha hecho una maravilla. Los baños son Roca, con un diseño elegante, una iluminación impecable, papel en todos los baños, un grado de limpieza muy razonable (siempre a pesar de la educación de algunos pasajeros)… Sin embargo, el que pensó en como convertir este lugar inhóspito en un aeropuerto con estándares internacionales, tomó demasiada nota de las malas prácticas de los grandes europeos y americanos y se olvidó de las buenas de algunos asiáticos. El wifi a precios desorbitados, los cafés al triple que en la ciudad, los regalos de las tiendas con precios en dólares, apenas indios… ¿No sería genial poder comprar milk cake para nuestros familiares dentro del aeropuerto? Pues lo primero que uno se encuentra en el estante de productos indios de las tiendas Tax Free es… TE VERDE DE LA CHINA. ¿Porqué? ¿Porqué? ¿Porqué?

Sin embargo, como pasa siempre en Delhi, la fachada de limpieza y orden, topa con la dificultad de domesticar a la población local. No es que deban ser domesticados, sino que a pesar de la perfecta organización de los mostradores de facturación y la pronta apertura de los mismos para agilizar los embarques, topa con la costumbre de muchos indios de llevar bultos y bultos de equipaje de forma desmedida. Topa con la necesidad de revisar y reconfirmar cualquier extraña que suceda en nuestro pasaporte. Mi carné de la FRRO sólo es válido para un mes. Está escrito, lo escribió un oficial, así que no tiene nada que ver conmigo, sino con la propia burocracia india. Preguntas, porqués, explicaciones, preguntas a supervisores. Que voy a hacer a Taiwán, soy residente allí o voy de turista, donde esta mi visado para Taiwán, cuanto tiempo estaré, donde me quedaré, donde vivo en Delhi, porque no tengo el Undertaking… blablablablablabla. Al final, tanta pregunta para nada. Nadie toma nota, nadie tiene potestat para hacermelas, pero al final consigo mi boarding card. Pena que entre tantas dudas y preguntas se hayan olvidado darme las etiquetitas del equipaje de mano, cosa que me recordará un estúpido soldado en el securtiy check, para hacerme volver a pedirlas y dejarme pasar sin más. Pregunta: ¿de verdad las etiquetas querían decir algo? El tipo que me las dio ni tan solo volvió a mirar que yo fuera pasajero del vuelo que dije tomar.

Y ahora toca esperar. Como en todo vuelo que se precie… y esperemos no tener retrasos. Eso minaría la imagen que este renovado y privatizado aeropuerto ha dejado en mi retina. Incredible India.

P.S. Muy recomendable el Segafredo que está un poco escondido cerca de la fila de mostradores de facturación A. Por primera vez, un café con verdadero sabor a Europa.