Peggy’s and Pints (PnP)

Aunque el lugar reivindica un estilo latinoamericano, cuando traspasas la puerta tienes la impresión de estar en cualquier tugurio de mala muerte donde suena música horrenda de esos que no se llenan en toda la noche, malgastando tu dinero otra noche más de aburrimiento. Lo cierto, es que el local se llena tarde, pero se suele llenar cualquier día de la semana, martes, jueves, sábados… la multitud abarrota una pequeña pista de baile y hace cola para entrar en los baños. Los camareros, que llevan siendo los mismos desde hace años, sirven con cierta agilidad a los clientes que pueden encontrar, incluso a altas horas de la noche, algo para picar. Un altillo algo más pequeño concentra la zona con sofás y mesas para relajarse aunque la música está a un volumen que dificulta tener una conversación relajada.

Así pues, uno no viene a PnP por sus precios, que suelen ser un poco caros, sino porque la clientela es bastante elegante, en comparación con otros clubs y discos. Chanakyapuri es el barrio diplomático y se nota tanto en la proporción de indios que pueblan el lugar, como en el destacable número de extranjeros que acuden a mover el esqueleto. Tampoco hay que engañarse, no es Londres, los indios superan con creces a los firangi, pero aun y así uno tiene la impresión de ver a más guiris que en un paseo por cualquier lugar de Delhi. La música que tendía a ser bastante hindi, últimamente ha cambiado un poco para incluir más hits (algo pasados de moda) de house y dance. La verdad es que entre algunas versiones de canciones tipo Give more de Britney Spears dejan mucho que desear y mejor volvieran a los originales. Y luego estan los hits en hindi, esos sí que de verdad dan ganas de ponerse a bailar, pero parece que cada vez los tienen un poco más marginados. Será el DJ o tal vez el nuevo manager… Sea como fuere, si esperamos escuchar algo que suene latino, lo máximo que sacaremos es un refrito de reggaeton, Hips don’t lie de Shakira y a veces un viejo éxito de Enrique Iglesias.

Con todo, seguimos viniendo, porque la competencia da ganas de llorar.

Anuncios