Atropello

Ayer de vuelta a casa de mi arduo día de traducción en Barista presencié un atropello sin escándalo. Parece increible que en una ciudad donde el ruido reina por doquier, algo tan dramático pueda pasar con esta calma.

Una chica novata intentaba girar a la izquierda en una calle cualquiera cerca de Maharani Bagh. Ningún animal a la vista, ningún obstáculo imprevisto… simplemente la curva, con su curvatura. Pero la chica no consiguió girar lo suficiente el volante, provocando que un giro de 90º se convirtiera en uno de 140º aproximadamente, arrolando al vendedor de frutos secos y a su carrito y estrunjando entre medio de los cacahuetes y el parachoques a un pobre viandante que se escabulló como pudo para salir cogeando hacia un lado de la calle. La escena habría podido ser dramática, pues en la esquina un viejecito con su silla de ruedas esperaba caridad de los vecinos. Pero el anciano se salvó de milagro del atropello.

Hasta aquí, relato algo peculiar, pero universal de  lo que podría ser el típico atropello de novata a viandante, con algo exótico por medio: el anciano en silla de ruedas pidiendo, el carrito de cacahuetes tostados, etc etc etc. Pero lo mejor es que después de todo, el único que alzó la voz y con razón para quejarse de lo ocurrido fue el bebé que iba sentado sobre su padre, sin cinturón, en el asiento delantero. Los vecinos se bolcarón a ver qué pasaba, la conductora salió silenciosa, el fruitvalla salió del amasijo de chatarra y el montón de cacahuetes por suelo, lo puso en pie y recogió la mercancía. El chico directamente atropellado se mantuvo a un lado en silencio. Nadie gritó, nadie recriminó nada y no sé si hicieron parte amistoso…

Preferí no seguir mirando.

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