Los búfalos también tienen corazón

En  un arranque de provocación el otro día  me adentré en Old Delhi con un alumno. Ashgar me había dicho que allí había varios sitios que servían ternera, así que fui en busca de la irreverencia, a saber como sabía la ternera india. En un puesto callejero, unos pedazos de carne oscura esperaban al consumidor que los comprara. El vendedor anunció que costaban solo 5 rupias el plato y mi cándida mente pensó “vaya, si que quieren ser irreverentes estos musulmanes que además de vender ternera, la venden por cuatro duros (al mismo precio que un té callejero). Acababa de comer algo dulce, así que no me atrevía a probarla, para no quitarme el azucar del paladar, pero finalmente el tendero me ofreció sólo un pedazo, para probarla. Nada más entrar en la boca, noté que aquello no era ternera al uso, sino algo distinto y que el sabor, me iba a repugnar enseguida. En efecto, una salsa oscura cubría la realidad de mi carne de ternera, corazón de búfalo disfrazado. Escupí el pedazo de víscera, pero ni todo el agua del mundo me quitaron aquel saber repugante del fondo del paladar hasta llegar a casa.

Recomendación: no coman de la calle y, sobretodo, no acepten ternera de los desconocidos.

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