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En Delhi todo son siglas y el mercado más fashion y tirado de precio tenía que encontrar las suyas. No me terminé de creer la historia de un amigo que afirmaba que una modelo noruega en una entrevista con Times of India había dicho que ella en Delhi iba de compras a Sarojni Nagar porque allí podía encontrar cosas que realmente valía la pena comprar.

El mercado está en el medio de la oscuridad. Llegue spor donde llegues, al atardecer, cuando hierve de actividad, todos los accesos son oscuros, para contrarrestar las lentejuelas que brillan en la mayoría de establecimientos. Zapatos imitando a las grandes marcas, bambas de marca defectuosas, ropa de Zara, Mango, Desigual… Lo que apenas ningún indio pijo conoce, se vende aquí simpre con la duda de su autenticidad (la cual mejor ignorar), pero con el atractivo de un precio hipnotizante.

Compré un cinturón por 50 rupias, calcenites a 20 rupias el par, unas botas de piel por 599 rupias y casi consigo un jersey Reebok por 150 rupias. Si contamos que una rupia es igual a 2,6 o 2,7 pesetas, las cuentas salen muy rápido. Me gasté una miseria y me fui a casa con un subidón de autoestima.

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