Holi

Holi es un festival que no se sabe muy bien porqué se celebra. O sea, sí que se sabe, pero la dimensión religiosa queda bastante oculta en un puro divertimento que se extiende por todo el norte de la India. Según he oído, en el sur no es muy popular. El motivo es que Krishna mató a un demonio o algo así. Básicamente se lanzan polvos de colores o agua con color a las personas que se cruzan en nuestro camino para desearles feliz Holi, siendo la violencia de estos ataques variables, dependiendo de la edad y de la relación con la víctima (no es lo mismo tu padre que un transeúnte), y también del grado de alcohol o bhang que hayas tomado (a pesar de que el día de Holi fue declarado “dry day” en Delhi). Es alucinante ver como toda una ciudad de 15 millones de habitantes se vacía, apenas hay coches, ni autobuses, ni viandantes… nadie… Sólo barricadas de policía por las avenidas principales y militares sentados en esquinas de barrios donde ha habido quejas en años anteriores. Esa es Delhi en Holi. Las fiestas pasan en cada localidad, en cada barrio, en JNU… No me quiero imagina como debe ser en las callejuelas de Old Delhi, pero en el resto es como un festival en una ciudad fantasma. Y si esta es la cara oscura del Holi, la otra, la luminosa, es cruzarte con gente de todas las edades teñidas de colores, ver a hombrs con bigote y a mujeres menopáusicas comprando colores, no para sus hijos, sino para ellos. Observar como una abuelita persigue a sus nietos con una manguera o un cubo de agua, coger un autorickshaw bombardeado de colores… eso es lo mejor de Holi. Darse cuenta que el mundo, como lo conocemos, es un poco gris. La gente parece feliz en Holi, la mayoría sonríe abiertamente y la agresión de los colores se toma como una muestra de buen rollo, incluso por parte de desconocidos.

Pero lo más sublime es el día después. Cuando el mundo vuelve a funcionar con normalidad, las calles estan abarrotadas de personas y vehículos, abren las tiendas y las cafetrías y los restaurantes, pero los rastros del fucsia, el verde y el amarillo no han desaparecido de nuestra piel, parece aún más absurdo haber sido partícipe del día anterior.

Aquí van unas muestras de que ni la edad, ni el género, ni la condición sexual, ni el credo son un impedimento para disfrutarlo al 100%.

después

ataque

Gonçal

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Un pensamiento en “Holi

  1. Quins records…. Holi… Delhi… el fucsia que no va marxar del meu cabell en setmanes -ni dels meus sostens mai de la vida-… el teu antic pis… les dues maries novatilles a la India… els ous impactant contra nosaltres… els nens perseguint-nos… Ho anyoro.

    P.D. Molt guapus a la foto. Petonets cicarone.

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