Portazo primaveral

primavera en lodhi gardensEn Delhi el invierno dio un par de coletazos y la primavera entro con un portazo. Me fui a Benarés y a la vuelta el calor del mediodía era casi insoportable. No es que lo fuera realmente, sino que me pareció que no había experimentado transición alguna. De golpe la hierba era más verde y la gente compró flores que puso en los jardines, en sus balcones, en las azoteas, en las escaleras…  y olían, con ese olor impropio de la ciudad. El cielo volvió a ser azul, la niebla desapareció de nuestras vidas y, súbitamente, la chaqueta se convirtió en aquella prenda que cuelga todo el día de la bandolera donde cargo mis libros. Delhi en primavera es definitivamente femenina.