Sensaciones extrañas

He salido de ver una película francesa y la puerta del multiplex ha dado lugar a unos pasillos impeclables, con gente bien vestida, tiendas cerrando ordenadamente y marcas que reconocerían mis compatriotas. La película trataba sobre los problemas de un instituto en Francia, al dejar la sala me he quedado pensativo sobre el tema y me he dejado llevar por la diversidad de señales que te llevaban hasta los baños. Al entrar, me he dado cuenta que no estaba en casa, sinó en la India. Los baños olían como los baños indios, aunque el mármol brillara…
Luego me he sentado en un restaurante turco y me he comido un shawarma como los del Raval, aunque más consciente de que no estaba en casa, sino en mi casa adoptiva. Con el menú me han dado una toallita como las que dan en los aviones, para quitarme el olor de las manos tras la cena. En la televisión pasaba ininterrumpidamente un anuncia de Turkish Airlines, mientras sonaban los útlimos hits de Turquía y la mulitutd pasaba relajada ante el cristal. Los jardines del centro comercial estaban preciosos por la noche y me he comido el shawarma a una velocidad considerable. Al abrir la toallita, un olor a línea aerea me ha invadido, el suave limón del perfume me ha recordado las veces que he usado ese pequeño utensilio tras las parcas comidas de uno u otro de mis trayectos aéreos, y al final de tanta elucubración me han entrado unas ganas locas de volar. En lugar de irme al aeropuerto, sin embargo, he cogido un autorickshaw (conocido por algunos como el Indian helicopter) y me he vuelto a casa. Ha sido una tarde de sensaciones y reminiscencias extrañas.

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