Srinagar bajo la luna

Anochece en Srinagar. Es Ramadán. Los cantos prolongados de las mezquitas resuenan en el valle, cada una con su cántico particular, con su ritmo y su cadencia. La luna llena brilla sobre el lago Dal y, a veces, una shikara cruza la orilla de nuestra casa flotante en medio de la oscuridad. Los lotos rosáceos lanzan destellos tenues hacia la orilla. Surcan la noche las alabanzas a Allah que al llegar a su fin dejan paso al silencio. El lago es un oasis de paz, sólo enturbiado por los vendedores ambulantes que llegan en cualquier momento con las más diversas mercancías y atracan en nuestro muelle para mostrarlas. Joyas, chocolatinas, alcohol, chales, marihuana, madera tallada… nada es imposible si hay un cliente dispuesto a mirar lo que cabe dentro de una maleta. Srinagar vive en una esquina del lago, aparentemente de espaldas a lo que acontece en sus aguas. La multitud se dirige a las mezquitas en viernes, los pilares de Jama Masjid volverán a acoger a miles de fieles para su namaaz. En otras zonas de la ciudad el ambiente es menos bullicioso. Se prepara el último rezo ritual y cae la noche. Desde el lago, ignoramos la vida en Srinagar, aunque vivimos con su banda sonora, tomamos una shikara y nos paseamos bajo la luna por las aguas abiertas, antes de despedir el día.

noche en el lago

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