¡Cubrirse las espaldas, taparse las orejas!

Se terminará pronto, se terminó. Así es la inexistente transición del frío invierno en Delhi a la cálida primavera. De sopetón, sin anestesia. Y habidas cuentas, no es demasiado útil que me ponga a escribir sobre las técnicas indias para superar el frío a estas alturas del año, aunque haya quien todavía lo sufra por otras latitudes. Para ellos va.

El truco infalible para soportar el frío parece ser cubrirse las orejas. Los indios acostumbran a utilizar unas orejeras de patrones militares o enrollarse las bufandas a la cabeza cubriendo ambos apéndices casi totalmente. Pues bien, tras una aplicación práctica del ensayo error, tengo que decir que mi refutación de la teoría ha fracasado estrepitosamente y tengo que reverenciar esta gran idea que si bien viola todo canon estético, ha demostrado resultados admirables. Sentado en una cabaña terraza en Rishikesh en plena noche, con un viento de las montañas soplando a través del valle del Ganges, la cena se esperaba fría. Tal vez nos costó algo más comunicarnos o el grupo de españoles subió el tono más de lo habitual, que ya es mucho, pero las bufandas alrededor de los oídos salvaron a más de uno de caer enfermo.

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