Santorini. It’s Greek to me.

B-6/4, Commercial Complex · Safdarjunt Enclave, Delhi · 01141012240

Recordando aquellos Plato Gyros de la Taberna Griega de Torrent de l’Olla, un restaurante mítico de la postadolescencia universitaria, un día decidimos cruzar la puerta del Santorini. La luminosa fachada escondida entre las ramas de árboles frondosos por el monzón sobresale en un mercado que por todo lo demás, no deja de ser un rutinario amasijo de comercios, bancos, oficinas y coches mal aparcados. Pero, de repente, al cruzar el umbral sin expectativas, uno se da cuenta que podría incluso satisfacerle. Immediatamente vuelve la duda, porque la humedad del monzón ha hecho mella en los muros y el espacio está vacío de clientela. Con todo, le daremos una oportunidad.

La planta baja, con la cocina a la vista, tiene unas pocas mesas de sillas algo incómodas en un decorado bastante conseguido que recuerda la famosa blanquiazul arquitectura de las islas griegas, los camareros son correctos y nos invitan a seguir hacia arriba. En el entresuelo unos sofás algo oscuros no invitan a cenar, pero al cruzar la puerta con el letrero de Sanatorini llega el inconfundible olor de la hookah y la ténue luz de un lounge bar con la gama cromática helena. Espacio de luz y espacio de penumbra para satisfacer a famlias con niños y parejitas ávidas de carantoñas.

Sin embargo, vayamos a lo mejor: la carta. Hay pulpo, calamares, ternera… Una verdadera carta mediterránea con elementos de cocina libanesa, turca e italiana, pero sin el pupurri gastronómico que ofrecen la mayoría de restaurantes que quieren ser originales, pero piensan que en Europa solo se come pizza y pasta. El plato gyros satisface las necesidades de una cena ligera con su acompañamiento de humus, tzatziki y babaganoush. Aunque los ojos se pasean por las diferentes especialidades, preguntándose cuando será la próxima vez que tendremos la oportunidad de volver a probar algo nuevo, que de hecho es simplemente algo que recordar. Asimismo, la carta de vinos y licores rompe con el aburrimiento secular e incorpora los nombres de algunos personajes de la mitología griega, acértando bastante en la correspondencia del dios con el cocktail. Es como si la hubiera escrito un griego mismo, piensa fugazmente mi amigo. Lo intuyo, y por eso se que no me negará una sgunda visita.

En fin, parece un sueño hecho realidad a la vuelta de la esquina.