Amor de neutrofilos

Hospital Sukhmani, Safdarjung Enclave. Entra paciente blanco de constitución media con vestuario hippie-gypsy y, sin lugar a dudas, mala cara. Solicita visita immediata con el doctor. Se siente en la sala de espera del hospital, limpio, pero con ese aire inevitable de haber sido en algun momento de su existencia pensado como casa y no como hospital. Espera.

Los minutos pasan, como siempre en la India, sin ningún tipo de explicación de porqué pasan los minutos. Nadie atiende al paciente en proceso de desfallecimiento debido a la fiebre y este empieza a pensar que tal vez teman otro caso de dengue. Él no tiene dengue. Lo sabe.

Finalmente le hacen pasar a una consulta donde hay tres camillas con tres familias, una de las cuales está tomando un tentempié y corre la cortina para conseguir cierta intimidad. Se siente en un taburete. Un joven doctor le hace esperar y, finalmente, le pregunta qué le pasa. Intenta ordenar el discurso cuando alguien le interrumpe. Un anterior paciente de las fuerzas armadas con mala cara pide que se le repita el tratamiento. Unos segundos después vuelve a ser el turno del expat que inicia la exposición. Herida en un dedo infectada. Herida en otro dedo infectada. Entra un hombre con unas radiografías e irrumpe en la mesa para captar la total atención del doctor, el paciente febril y las tres camillas. Unos pulmones poco sanos. Tras un par de minutos, el doctor se vuelve hacia el paciente que continúa con su historia. Subida de fiebre y dolor bajo la axila y en la amígdala derecha. Nueva interrupción. Mala mirada del paciente, excusa suave del doctor. I am with a patient, dice.

Examen médico. Primero, ausculta por detrás, sobre la ropa. Auscula por delante. Le pide que se quite la camisa para observar en la distancia muy muy lejana el supuesto ganglio inflamado, mientras la enfermera le pone el termómetro bajo la lengua. 103 (39.5). El pulso, la presión. 7-11. Diagnóstico: infección. Causa: desconocida. Tratamiento: abundante. A la espera de los resultados de los análisis de sangre para descartar diabetis y dengue. Despedida sin empatía.

Análisis de sangre. En la sala anexa, una enfermera se dipone con una aguja a torear al paciente. Prepara todo el instrumental necesario con una parsimonia notable, mientras el enfermo continúa en su particular heroicidad de tenerse en pie. Después de varios cambios de posición decido atacar a la vena. Primera estocada, fallida. Clava la aguja, intenta sacar sangre y nada. Segundo intento. Vuelve a introducir la aguja, ahora con el pánico en la cara del enfermo que ha sentido el dolor agudo de la primera estocada, y acierta. La sangre entra oscura en la jeringuilla. La deposita en tres botecitos y le invita a pasar a las 7.30 a recoger resultados.

Al atardecer, el procedimiento del hospital es más o menos el mismo. Nadie le atiende durante un rato. Los resultados se retrasan levemente. Una familia punjabi al completo copa la sala donde estan las tres camillas y el doctor que debe interpretar sus resultados… 14.000 leucocitos por milímetro cúbico, 85% de neutrofilos. Definetely there must be an infection, asevera el doctor. Sin embargo, cambia el tratamiento de su predecesor matutino. Así pues, el día termina con la certeza de tener una infección de causa desconocida, con la ingesta de un total de 8 pastillas y con 1.000 rupias menos en la cuenta corriente. Al día siguiente se espera una franca mejora y la ingesta de 9 pequeños aportes de química que ayuden a los abnegados neutrofilos a curar está extraña enfermedad contraída en algún lugar de un gran país.

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