Sucedió una noche

La ceremonia de apertura de los CWG 2010 no fue tan espectacular como uno se podría creer. Probablemente estaba más pensada para la televisión que para el público porque muchas composiciones tomaban sentido desde el aire y las coreografías no se podían apreciar desde la distancia. Con todo, olvidadas las pesadillas anteriores, hubo momentos bonitos, entrañables, incluso bellos. Me quedo con el aplauso abrumador a la comitiva de Pakistán, la alegre y disparatada caravana que representaba los Indian Railways y el entusiasmo del público, a veces excesivo (con algún abucheo al Presidente del Comité Organizador).