FrescCo

78, Janpath · CP, Delhi · www.litebitefoods.com

Permítanme que me ponga nostálgico. En este local de Janpath estaba el mítico Delhi Photo, donde revelé las primeras fotos que hice en Delhi en el 2002. Recuerdo que la Lonely Planet recomendaba esta tienda como si en toda la ciudad no se pudiera procesar un carrete con una mínima calidad. Y así llegué hasta Delhi Photo; sin poesía. La verdad es que era uno de los pocos lugares de la ciudad donde hacían revelado en blanco y negro de cierta calidad y alguna vez había tenido la agradable sorpresa de abrir el sobre y encontrar buenas instantáneas de mis viajes por la India. El paso al digital me borró de su lista de clientes asiduos. Últimamente iban ofreciendo cosas algo esotéricas como impresiones en camisetas y CD’s de música chill out. Mala señal. Y llegó la hora de cerrar, como a tantos negocios históricos de Connaugh Place.

Pero vamos al tema que nos interesa: la comida. Gran sorpresa la mía cuando descubrí que en lugar del laboratorio fotográfico iban a abrir un FrescCo. La cadena de comida catalana que ya tenía establecimientos en el aeropuerto y en Gurgaon aterrizaba en el centro de la ciudad. Para los conocedores de estos establecimientos en Barcelona o Madrid, son buffet libre de ensaladas, pasta y pizza más bien estilo fast food, a un precio razonable (creo que ahora mismo cuesta unos 10 euros). Pues como otros ejemplos de negocio exportado a la India, se mantiene el precio, pero muda la atmósfera (Pizza Marzano). En Delhi, el buffet cuesta 450 rupias sin tasas ni servicio, lo que termina por elevar el precio hasta los 10 euros. La decoración, el trato y el servicio intentan equiparar el de los buenos restaurantes de la ciudad. La sala que antes servía de laboratorio es ahora la cocina y el local adyacente un amplio comedor con lámparas y candelabros estilosos y una gran pintura mural que recuerda la costa de Santorini. Las mesas de madera envejecida y los manteles de Fabindia son localmente elegantes.

La selección de comida tiene algo de lo bueno de FrescCo: muchas ensaladas y verduras crudas. Cada uno se aliña las ensaladas a su manera. El hummus y los tomates con con ajo y perejil, lo mejor (no soy un fanático de las ensaladas embadurnadas de salsas mayonesas heterodoxas). En los entrantes, incluso hay algun intento “creativo” como el bocadillo de mortadela de pollo y cebolla caramelizada o las tartaletas de fruta y menta. A diferencia de su matriz, la variedad de pizzas es escasa y se substituye por una mayor selección de segundos platos. El cordero estaba excelente, mientras que el pollo era un poco soso. La pasta correcta, incluso buena para los estándares de Delhi. Tal vez lo más flojo era la cantidad de hidratos de carbono y la escasez de proteinas que ofrecía el menú. Patatas, pasta, arroz, pizza, rebozados… Si algo conviene en Delhi es comer ligero.

Y claro, no puede uno comer ligero cuando en el postre nos esperan fruta cortada y pequeños pasteles de chocolate, queso y naranja  y una mousse de kiwi y limón excelente.

Lo peor: nadie se dio cuenta que la canción española que sonaba (una que no pude identificar) sonó ni más ni menos que 11 veces en el tiempo que estuve comiendo. Lo segundo peor: la traducción al castellano de la carta. Como siempre, lo debió hacer Google Translator.

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