Cosas que pasan en la India

astrónomo francésLos pimeros expats que llegaron a la India, lo hacían con motivaciones mucho más exclusivas que aprender los intringulis del yoga o trabajar de directores de producción en alguna nueva planta deslocalizada. El otro día escuché la historia de un tal Guillaume Le Gentil, un hombre con mala suerte. Corría el siglo XVIII, la Ilustración y la aceleración de los avances científicos.  Le Gentil en su deseo de aportar al conocimiento humano,  quería medir el espacio entre la tierra y el sol. Aunque parezca extraño, un elemento vital para llevar a cabo esta tarea era medir el tránsito de Venus (el paso aparente de Venus por delante del sol) y resulta que este suceso astronómico, a la par que raro, solo puede ser observado desde lugares muy puntuales de la geografía terrestre.

El proyecto incorporó a más de cien astrónomos de todo el mundo. Pues ya véis, en el siglo XVIII un montón de acaudalados europeos se dedicaban a viajar por la geografía terrestre en busca del acontecimiento. Viajeros avant la lettre sin demasiado interés por los lugares que pisaban, pues sus ojos miraban al cielo. Le Gentil se dirigió a la India en 1761, con un año de antelación sobre la fecha esperada. Pero la época no era apta para viajeros con el tiempo justo y el noble francés llego bastante tarde al acontecimiento astronómico y tuvo que esperar al próximo: 8 años después.  (Sea dicho de paso, lo vió con día claro mientras navegaba entre Mauricio y la India, pero los movimientos del barco no le permitieron hacer las mediciones precisas).

Se volvió a Mauricio (en aquel momento la Île de France) y se dedicó a otras tareas científicas hasta que se aproximaba la fecha. Pensó en verlo desde Filipinas, pero en Manila le negaron el permiso. Así que volvió a Pondicherry, la colonia francesa en la India y montó un observatorio que le sirvió de bien poco. No pudo realizar las mediciones debido a las condiciones atmosféricas. Cuentan que el día era claro, pero justo antes del tránsito de Venus una gran nube se posó ante el sol durante tres horas y Le Gentil no vio nada de nada.

Al volver a Francia 11 años después, le habían dado por muerto, su mujer se había vuelto a casar, su fortuna estaba hecha trizas y le habían quitado su plaza en la Academia. Por suerte, y para terminar con buenas vibraciones esta historia, el Rey le devolvió su puesto en la Academia y se volvió a casar, así que imaginamos que fue todo lo feliz que se podía ser en aquellos tiempos.

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