Poesía en el arcén

Alguien le dijo a alguien que me podía interesar. Así, una típica mañana lluviosa de Taipei, conocí a Zahira. Una reunión de cientos de ciclistas en un parque del sur de la capital, alentados por una multitud de voluntarios y con la presencia del Presidente Ma, no parece el lugar ideal para encontrar una entusiasta del te orgánico. Pero, en mi voluntad por dejar la ciudad y recorrer la isla n busca de plantaciones de te, degustar infusiones y conocer como los taiwaneses se relacionan con uno de sus productos más delicados, el número de Zahira cobraba todo el sentido en mi bolsillo.

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Pasaron Hualien, Luye y Tainan. Por fin, era el momento de una verdadera experiencia en el Lago del Sol yla Luna. Lageografía de esta parte del condado de Nantou es hechizante. A pesar de los grupos de turistas, quién se atrevería a negar que el lago del Sol yla Lunaes un verdadero hito, un lugar de conexión con el cosmos y con uno mismo. Me establecí en el Teacher’s Hostel y pasee por la orilla mientras los turistas en grupos corrían de aquí para allá para cumplir con el programa del día. Según mi itinerario, la única norma era disfrutar de un buen te. A primera vista, sin embargo, no parecía el mejor lugar para encontrar buena comida y tes delicados, así que me aposenté en una sucursal de Ten Ren, una famosa empresa de tes comerciales que, a pesar de tener buena calidad, no era lo exclusivo que yo esperaba encontrar. Debía encontrar a Zahira en la tienda que tenían cerca del lago; ella me inspiró energía positiva y un proyecto lleno de ilusión. Tal vez fuera lo que estaba buscando.

No fue sencillo encontrar el puesto, literalmente en un arcén de la carretera. Debo confesar que no entendí bien las indicaciones que eran muy claras. Cuando llegué, una cierta sensación de decepción me invadió. Parecía uno de esos puestos que en muchos países venden productos típicos de escasa calidad a los turistas. Con todo, al entrar, la suave guitarra española que sonaba me dio la bienvenida a casa. Money, encargada de la infusión del te, y Zahira empezaron a contarme sus vidas y su implicación en el proyecto. Siete personas conformaban el equipo, por no decir familia, que había levantado no sólo el proyecto de arquitectura ecológica, sino una verdadera forma de vivir en comunidad que incluye la meditación entre las diversas tareas de la rutina diaria. Mujeres y hombres increíbles que habían abandonado sus ciudades natales, sus trabajos o sus estudios universitarios, probablemente para muchos unos locos, para otros un paso adelante que puede inspirar a muchos que no encuentran su lugar en el mundo postmoderno. Era un placer escucharlas: su conocimiento sobre el terroir, como si de un vino se tratara, la poesía con que elegían los nombres para cada variedad y cosecha de unos arbustos del te que crecían sin más agua que la lluvia natural para aportar el sabor real del año. Sinceramente, un lugar Lohas (el acrónimo para Modo de Vida Saludable y Sostenible en inglés).

Money me explicó cada variedad de forma pausada, desvelando el significado de las hojas. Me impresionaros el temblor (zen han), un oolong de invierno que tomó el nombre por un terremoto, el 4 primaveras era una variedad que se recogía 4 veces al año, pero mi favorito fue, excepcionalmente, un té negro con una sutil fragancia natural a rosa, el rosa roja. Aunque, lo que más me impresionó fue su aproximación espiritual al mundo del té. Realizan actividades de meditación donde se trabaja con jóvenes para que aprendan a adentrarse en si mismos a través de la experiencia de degustar el te. Y de ahí saltamos a un té muy especial, el wu shi, una de las historias más fantásticas que escuché en Taiwán sobre el té. Estas hojas son una variedad de te verde que un maestro taoista elije cada año en unas pocas plantaciones para ser recogido en el momento exacto del solsticio de verano. Ellas fueron tan afortunadas de obtener el punto de maduración perfecto para la cosecha en 2007, por supuesto, sin pretenderlo. “No es algo que una busqué, sólo pasa” me dijo Money. Según la tradición taoista, este té está cargado con yang que es capaz de calmar el yin, por lo que está indicado para personas con cambios de humor, con mala suerte o con mala salud. Su escasez, exclusividad y capacidad única para equilibrar el espíritu hace que los taiwaneses lo valoren muchísimo (70€ por150 gramos). Debo confesar que me atrapó la historia del té del equilibrio.

Enla Tea Shopof Lohas, ni un solo té me desagradó y es difícil decir cuantas horas pasaron. Al llegar la noche, unos deliciosos fideos me permitieron alargar un poco más la experiencia. Cuando caminaba hacia mi moto aparcada en el jardín, pensé en el coraje de todos ellos, la valentía de cambiar lo “normal” por una forma de vivir acorde con su sentir, su inspiradora aproximación a la vida y como se imprimía en sus productos. Y como si fuera un sueño, todo podría haberse evaporado al encender el motor, pero creo que todavía seguirán trabajando por un mundo mejor. Del lago del Sol yla Luname llevé un buen regalo: un poco de reflexión y una dosis de equilibrio.

Más información (en chino): http://www.howmean-tea.com/

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