Té de miel

Cuando conocimos a la señora Nian, llovía intensamente frente al aparcamiento de la tienda de te en la carretera entre Yuli y Rueisuei. Hace algunos años, la familia Nian, en una pequeña localidad del este de Taiwán, decidió convertir el negocio de té oolong en una plantación orgánica animados por las ayudas gubernamentales y la preocupación de los taiwaneses por la excelencia agroalimentaria. La nueva forma de trabajar implicó fundamentalmente la eliminación de pesticidas en las plantaciones. Pero tras eliminarlos, toda la región de Wuhe empezó a sufrir una plaga de pequeños saltamontes que se alimentaban de los brotes jóvenes de los árboles del te. Los insectos devoraban las mejores hojas y, en cambio, dejaban intactas las hojas maduras. Lo que podría haber supuesto el final de la plantación familiar, se convirtió en un revulsivo cuando la señora Nian inició la recolecta de las hojas y tras una breve fermentación hizo las pruebas de cata con diversas muestras. Los excrementos de la plaga se habían oxidado sobre las hojas maduras que habían adquirido un borde rojizo característico incluso antes de la recolecta y al infusionarlas dotaban al te de un color miel y un sabor dulce muy sutil. La familia Nian lo presentó al concurso de productores locales en 2006 y arrasó en los premios. Desde entonces, los productores de Wuhe han encontrado una nueva variedad excelente en infusión con agua a 85º. 40 segundos son suficientes para obtener un suave te negro con un matiz dulce que se refuerza al infusionar te helado (entre 3 y 4 horas directamente con agua fría). Las plantaciones continuan produciendo variedades oolong típicas de Taiwán, pero Wuhe ha internacionalizado sus productos con este particular te, marcado por el sello orgánico. La señora Nian nos sirve un poco más de te mientras muestar orgullosa una una rama llena de insectos para que observemos el trajín de una plaga que ha cambiado la vida de los productores de Wuhe.