Maria Heritage: dormir sobre el canal

Pulinkunoo se alza al otro lado del canal en la famosa región de los backwaters de Kerala. Impone ver las iglesias blancas reflejadas en el agua, mientras pasa un pastor de patos en canoa y unas mujeres abofetean las telas empapadas contra la roca de la orilla. La vida pasa lentamente por estos lares, lejos de las bocinas y el caos que caracterizan a las ciudades y no tan ciudades indias.

Una familia cristiana que habita entre Cochín y Dubai decidió reformar la casa natal y abrir sus puertas a los huéspedes. El aire hogareño lo dan los álbumes de fotos en la mesa de centro de la recepción. Cotillear los saris de boda de la novia parece aquí una obligación y la encargada de la casa se presta orgullosa a detallar los últimos acontecimientos de la familia. Dejamos de lado el álbum para observar el gusto con que se han colocado los muebles antiguos, el precioso tragaluz que ilumina un pequeño patio de piedras de río y tomamos un agua rojiza teñida por el efecto ayurvédico de una corteza. Buena para todo, según nos anuncian.

Las habitaciones son grandes, con vestidor y se distribuyen alrededor de un gran atrio central que hace a las veces de sala de estar, comedor y recepción. En una esquina la cocina asoma con todo tipo de artilugios modernos. Nos invitan a pasar para ver como se prepara la comida india de la cena. Para bolsillos menos boyantes, la casa adyacente en estilo keralés tiene cinco habitaciones más modestas, aunque totalmente equipadas. Me maravilla el techo de cristal de los baños y el diseño de la ducha. Definitivamente es un placer levantarse en un lugar así. Ideas para una casa futura!

A poca distancia, 10 minutos andando, se llega a la aldea de Pulinkunoo. Especialmente recomendable es asistir a una misa de rito siríaco en la iglesia principal y observar con qué emoción los devotos repiten los salmos y el padre oficia de espaldas al auditorio. Nada que ver con el ajetreo de un templo hindú, con el casi militarismo de las mezquitas en viernes. Uno casi siente haber tomado la máquina del tiempo al siglo IV dC y ser poseído por el mínimo sublime de la liturgia. Tomamos la canoa para volver a nuestro remanso de paz y le pedimos al barquero que se meta por canales más y más pequeños, el trópico en estado puro, la calma tropical.

Más información:
http://www.mariaheritage.com