Un instante en Jerusalén

muro de las lamentacionesUn año pasa pero los recuerdos quedan. 2014 ha sido un año de viajes, visitas y reencuentros. Tras meses de resistirse finalmente pude hacer realidad el sueño de visitar el Muro. Jerusalén es uno de esos lugares donde lo humano acaricia lo divino y bajo las demacradas piedras llenas de plegarias y deseos del Muro de las Lamentaciones  me reencontré con algo conocido. A orillas del Ganges, entre la muchedumbre y la algarabía el viajeo atento puede percibir lo divino en la cotidianidad de un río desbordante de vida. Bajo las piedras gastadas, cientos de judíos recitaban sus plegarias hipnóticas y por un momento sentí lo mismo. Israel no es un país sencillo y cuando uno tiene ya la certeza de que quiere ir, aparece en las noticias que mejor quedarse en tierra. Por suerte, esta vez no tuvimos miedo y seguimos adelante con nuestros planes. Valió la pena desafiar a la lógica para susurrarle a un agujero en la demacrada roca del muro un deseo y revivir por un instante la escena de Angkor Wat en In the mood for love. En Jerusalén fui Chow Mowan.

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