CONSEJOS: Roma

Roma es una ciudad para dejarse aconsejar. Entre las calles repletas de turistas y restaurantes que prometen menús de 10 euros hay verdaderas joyas. A menudo basta con alejarse un par de callejones para encontrar a los romanos disfrutando del lifestyle que hipnotizó a Julia Roberts en Eat, pray, love.

rome-1948384_1920¿Dónde comer en Roma? De este viaje me quedo con la confirmación de la Hostaria Dino e Tony como uno lo los lugares más imprescindibles de la ciudad. Una trattoria de toda la vida sin pretensiones estéticas que pasa desapercibida desde la calle pero donde el dúo de cocinero y jefe de sala acaban por servirte lo que les da la gana. Merece la pena dejarse seducir por su continua oferta de asaginos el del antipasti, el del pasti y el del principal y postre que rematan con limoncello y marsala. Dejarse aconsejar es totalmente compatible con su pasta la grigia y su granizado de café, especialidades que hay que probar. La cuenta no subirá en exceso y las risas están garantizadas en este rincón que cumple con todos los requisitos del imaginario romano a poca distancia de los Museos Vaticanos.

Otro descubrimiento, cerca de Via del Corso y la Fontana di Trevi, la Spaghetteria dell’Archetto se esconde en una callejuela poco transitada. Para dos hay un plato de spaghetti al gusto del chef que son un misterio cada día. Cualquier plato es un acierto y tanto el interior como las mesas de la calle están en un lugar tan céntrico como apacible.

Mi última referencia es la heladeria Palazzo del Fredo Giovanni Fassi y su inigualable helado de arroz. Un lugar cerca de Termini en un barrio un poco fuera de las rutas habituales pero al alcance de cualquiera caminando. 

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