POR QUÉ visitar Seúl

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La capital de Corea del Sur no está en la lista de destinos de la mayoría de viajeros, por eso mismo la recomiendo. Ese lugar del que nunca hablan tus amigos “muy viajados” suele ponerte a prueba como viajero y realmente te hará sentir un descubridor. No en vano, Asia oriental te lo pone difícil por la complejidad del idioma y el poco uso del inglés. Sin embargo, también es un destino gratificante puesto que goza de una diversidad cultural, patrimonial y gastronómica extraordinaria.

Compañías como Qatar Airways, Finnair o Turkish Airlines suelen tener precios muy competitivos en sus vuelos a Incheon, haciendo posible un viaje de una semana o 10 días para reconectar con Asia oriental y conocer la “Korean Vibe”. A parte del alojamiento que elijas, los hay para todos los bolsillos, debes tener en cuenta que al menos gastarás unos 30000-40000 wong (25-35€) al día en comidas y entradas.

La mejor época para viajar a Seúl es la primavera o el otoño y es ideal viajar a Corea en Semana Santa. Abril coincide con la temporada de los cerezos en flor a orillas del río Han, así que el crucero por el río es ineludible. En otoño los cambios de color de los bosques de robles que cubren las diversas montañas que rodean la ciudad son otro momento mágico.

¿Qué hacer en Seúl?

Si aún no estás convencido, debes saber que Seúl, además de ser una ciudad cosmopolita y vibrante, tiene templos budistas vivos, está rodeada de montañas donde zambullirse en la naturaleza y un montón de lugares catalogados como patrimonio mundial de la Humanidad por la UNESCO en la ciudad o a menos de una hora. Ahí va una lista:

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Otra visita habitual es la zona desmilitarizada entre las dos Coreas. Desgraciadamente, tengo que admitir que me gustaría que estos tours fueran más educativos y menos espectáculo. Incluso el más completo y exclusivo, el que organiza la misión de la ONU a través de Koridoor Travels, que permite visitar la JSA (Joint Security Area) donde se entra a las salas de negociación literalmente sobre la línea de frontera, podría tener un corte más serio e informativo. Con todo, no deja de ser una experiencia interesante en uno de los últimos reductos de la Guerra Fría.

Para completar el viaje puedes escaparte a la isla de Jeju, el destino romántico por antonomasia del país, o recorrer el corazón confuciano de Corea en las aldeas de Hahoe (también patrimonio UNESCO). Si te gusta la montaña, el Parque Nacional de Seoraksan es solo uno de los espacios naturales con rutas de senderismo para todos los niveles, desde uno a varios días de duración. ¿Qué más le puedes pedir a un país? Si te decides, apunta próximamente mis consejos para visitar Seúl.

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