Pondicherry, voilà!

La principal colonia francesa en India se integró en la República en 1952. Sin embargo, todavía sigue siendo una rareza, una ciudad colonial con una alta calidad de vida y una elevada proporción de población extranjera.

Puducherry por su nombre en tamil o Pondy abreviado con cariño, es un enclave pequeño donde destacan dos influenecias fundamentales. En primer lugar está el dominio francés que se nota en los edificios de color ocre, todavía vinculados a instituciones galas. El boulevard frente al mar y el diseño urbano reticular dotaban a este puerto comercial de una especie de racionalismo europeo. Hay iglesias imponentes, aunque no son los edificios que más sobresalen. Los colores pastel cubren a Nuestra Señora de los Ángeles, uno de los templos católicos más vistosos, escondido en segunda línea de mar.

Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes en Pondicherry

El otro elemento sobresaliente de la ciudad es el Ashram de Aurobindo. Sus edificios grises ocupan una amplia zona de la ciudad blanca, demostrando el apogeo de la comunidad del ashram, mayoritariamente de origen bengalí. El lugar donde vivió y compartió sus enseñanzas Shri Aurobindo es un lugar de espiritualidad y reflexión, donde los fieles se sientan alrededor de la tumba del maestro y la Madre a sentir la energía especial que emana. Auroville, un proyecto utópico a las afueras de Pondicherry tiene su origen en el ashram, pero ha desarrollado un espacio, una comunidad y un modo de vida muy distinto.

Higuera de bengala centenaria en Auroville

Pondicherry es también una ciudad hedonista llena de buenos restaurantes y hoteles con encanto que aprovechan la herencia francesa y el rico patrimonio tamil. Dos de mis lugares favoritos para dormir y también para un almuerzo o cena son Le Dupleix y la Villa Shanti. El primero está ubicado en la casa del antiguo gobernador de la colonia reconstruida recuperando parte de sus muebles originales. Le Dupleix es un proyecto de la marca de piel india Hi Design, oriunda de Pondicherry, asociada con la cadena hotelera Sarovar Pórtico. La Villa Shanti, por su parte, es un edificio sin la pátina histórica pero convertido en el hotel con encanto más deseado y la mejor oferta gastronómica de Pondicherry. El diseño de los espacios es más minimalista, con un trato excelente y una carta que te transporta a los mejors bistrós de la antigua metrópolis. El  lugar para tomarte una copa a ritmo de jazz.

Visita Pondicherry en mi viaje a India del Sur 2018 con Tarannà Viajes con Sentido.

Hotel Le Dupleix