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Qué ver en Leh

¿Has oído hablar de Cachemira? ¿Sabes algo de Ladakh? Si esos nombres te suenan a chino, estate atento porque estás a punto de descubrir una de las joyas que uno ni se imagina encontrar en India. Si estás pensando en visitarlos, ahí van algunas recomendaciones.

Ladakh. NH 2

LEH, LA CIUDAD QUE TOCA EL CIELO
Varios seis miles rodean la pequeña ciudad de Leh, a 3300 metros sobre el nivel del mar. Treinta mil almas encuentran cobijo dentro de sus casas de planta y piso, las calles entre riachuelos que desembocan en el imponente Indo y los discretos monasterios budistas. En lo alto, sobresale el palacio de Leh, antigua residencia de los reyes construida en el siglo XVII a imagen y semejanza del Potala de Lhasa. Otro referente del skyline ladakhi es la Shanti Stupa, una estructura de un blanco impoluto donada por Japón que domina la ciudad. Conviene aclimatarse a la altura antes de iniciar el ascenso a cualquiera de estos dos puntos. El esfuerzo merece la pena, pero no hay que aventurarse hasta que hayas pasado el periodo de adaptación puesto que la altura afecta de forma diversa a cada persona.

Ladakh. Panorámica de Leh

En Leh todo pasa alrededor de Main Bazaar Road. Aquí encontrarás desde buenas pashminas hasta cuencos tibetanos, nueces, albaricoques secos y kahva, el té cachemiro sin teina. Los restaurantes, en su mayoría de comida tibetana, sirven sopas de verduras, pollo o búfalo, sin apenas especias (!). La regular visita de mochileros europeos ha traído los típicos cafés y panaderías con pasteles alemanes y café italiano. God bless globalization! Uno de los restaurantes más recomendables de la ciudad es precisamente una apuesta orgánica con cocina principalmente mediterránea. Tanto el jardín como el interior de Bon Appetit son un verdadero placer, aunque si el clima acompaña hay que probar una cena bajo las estrellas, que aquí brillan con una intensidad nunca vista. Anímate a probar el khow suey, una sopa birmana a base de noodle de huevo y curry con leche de coco.

Ladakh. Ruedas de oración en Alchi

LADAKH, EL PEQUEÑO TIBET
El distrito de Ladakh incluye lagos donde se reflejan los Himalayas, los pasos de montaña más altos del mundo y zonas habitadas tan remotas que solo se accede tras días de caminata. Toda la región es de una aridez inusual, por lo que el Indo se abre camino con sus aguas turquesa entre paisajes casi lunares. Una introducción a este territorio debe incluir como mínimo una excursión de un día hacia Alchi y otra hacia Thikse. Dejo para otro día las rutas a lagos, valles remotos y deportes de aventura en Ladakh.

Ladakh. Lago cerca de Leh

1. ALCHI. El monasterio de Alchi con sus espectaculares pinturas murales es uno de los destinos imprescindibles en Ladakh. Situado a 66 kilómetros de Leh (1 hora y media), suele ser una buena opción para escapar del mal de altura, ya que se encuentro unos cientos de metros por debajo de la capital. La particular arquitectura del monasterio da cobijo a las pinturas murales más antiguas de Ladakh. Además tienes que probar la cocina de Alchi Kitchen. El local regentado por unas mujeres encantadoras ofrece clases de cocina ladakhi y sirve platos elaborados al momento, así que no debes tener prisa.

Ladakh. Alchi Kitchen

Si has empezado pronto el día quizá te apetezca llegar hasta la gompa de Lamayuru que cuelga sobre las montañas escarpadas y desnudas. Es la puerta de entrada al mundo mágico de Ladakh si se viene por carretera desde Srinagar o cualquier punto de Cachemira. Puede ser un destino alejado si hay que volver a Leh en el mismo día (60 kilómetros y 1 hora y media desde Alchi), por lo que otra opción es visitar la gompa de Likir en el camino de regreso desde Alchi a Leh.

Ladakh. Monjes recitando mantras en Leh

2. MONASTERIO DE TIKSHE. Probablemente es el monasterio más conocido y más visitado de Ladakh (18 kilómetros desde Leh, 30 minutos). En pleno valle del Indo, encontrarás la mayor gompa de Ladakh central. Con más de 500 años de historia a cuestas, Thikse es el primer lugar donde presencié una plegaria comunitaria de monjes tibetanos y, por ello, guardo un grato recuerdo. El recitado de mantras por la mañana es una visita obligada que requiere dormir en el reciento o madrugar si vas a salir desde Leh. Volviendo a Leh, merece la pena parar en Shey, un pequeño pueblo donde se encuentra el palacio de verano de los reyes de Ladakh, hoy en ruinas.

Ladakh. Monasterio de Tikshey

A TENER EN CUENTA

  • Ladakh conforma la zona oriental del estado de Jammu&Kashmir. El aeropuerto de Leh conecta con Delhi, Srinagar y Amritsar entre otros.
  • En Ladakh los precios del transporte están regulados por la asociación de taxis por lo que no es necesario regatear los precios al contratar un servicio.
  • Alquila una moto si te gusta ir a tu aire. Las carreteras de Ladakh tienen muy poco tránsito puesto que es la región menos densamente poblada de India. En Leh, puedes conseguir la mítica Royal Enfield o una scooter sin marchas. Ambas te permitirán hacer el recorrido propuesto en el día.

Visita Ladakh conmigo en uno de mis viajes a la carta. Podemos recorrer una parte del norte de India y terminar 5 días en este paraíso natural.

Ladakh. Camino a Alchi en scooter